ESPIRITUALIDAD Y RASGOS DISTINTIVOS DE LOS CENTROS DE LAS ASOCIACIONES.

 



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I.- De la vida cristiana en sus distintas manifestaciones (laical, consagrada...) , vivida en comunidad.

La primera razón que nos mueve a potenciar la vida en comunidad, a través de los Centros, tiene fundamento en la Tradición de la Iglesia. Desde sus principios, los fieles, primariamente unidos en familias, han vivido su cristianismo en comunidad: "La muchedumbre de los que habían creído tenían un corazón y un alma sola, y ninguno tenía por propia cosa alguna, antes todo lo tenían en común" (Hch 4, 32). Por otra parte, que esta asociación sea explícita es particularmente necesario cuando nos encontramos en "tierra de misión", como era el caso de los primeros cristianos y como lo es en nuestra sociedad.

En cuanto a la llamada a la acción evangelizadora, la encontramos, fundamentalmente, en el Concilio Vaticano II: "como lo propio del estado de los seglares es el vivir en medio del mundo y de las ocupaciones temporales, ellos son los llamados por Dios para que, fervientes en el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a la manera de fermento" (Decreto Apostolicam Actuositatem, 2).
Esta tarea evangelizadora une necesariamente a los laicos y a las personas consagradas. Esta posibilidad de vida comunitaria es objetivo fundamental de nuestra Asociación.

Si bien el Concilio Vaticano II ha puesto especial empeño en convocar a los seglares al apostolado, también nos hace ser conscientes de que, como laicos, nos resulta imprescindible apoyarnos en aquellas personas que han recibido del Espíritu Santo, por medio del sacramento del Orden sacerdotal, la capacidad de representar al Señor entre nosotros. Así, nos proponemos atender a la advertencia de Jesús: "el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque sin Mí no podéis hacer nada" (Jn 15, 5).Esta relación comuniatria se extiende a todas las personas consagradas.
La oración y los sacramentos deberán ser la base y alimento indispensables para nuestra vida en la fe, para poder mostrarla a los demás en nuestros actos y, gracias al estudio y la formación necesarios, también en nuestras palabras. Ayudarnos mutuamente para mantener un equilibrio armónico de todos estos aspectos, respondiendo a nuestras obligaciones como miembros de una familia y una sociedad, es el reto fundamental que nos planteamos como asociación., que nos ayude a ver, amar y reflejar, como él lo hizo, la Luz de Dios.

Esta vida en comunidad, creemos que es muy conveniente para las formas de vida consagrada que por sus mismas características - no tienen la estructura de la Orden religiosa, ni de Instituto Secular- y por ello tiene unas dificultades especiales tanto de ser de ser conocido, como de apoyo entre quienes eligen este estilo cristiano de vida.

Sabiendo que a diferencia de los Institutos religiosos, no tienen reglas ni estructuras comunitarias. Que la consagración es personal y particular. Que no s renuncia a su propio trabajo, del que se vive, sino que lo ejerce en espíritu de servicio y de evangelización. Y es conveniente la posibilidad de la vida comunitaria abierta a toda la riqueza de la Iglesia.

II.- FINES DE LAS ASOCIACIONES VIVIDOS DESDE EL CENTRO BASE.

Art. 1.- Los fines de laS Asociaciones se pretenden vivir en los centros , pero de forma más concreta.

Los fines de laS Asociacion los concretamos para el Centro base en:

1º.- Colaborar en la misión salvífica de la Iglesia, propagando la vida consagrada en sus distintas manifestaciones, con sus características peculiares de presencia en el mundo, oración, participación en la vida litúrgica de la Iglesia, trabajo apostólico y testimonio escatológico.

Para ello se crearán cauces de comunicación con otras asociaciones públicas o privadas que potencien la Vida Consagrada y especialmente el "Orden de las Virgenes".

2º.- Ayudar a los asociados en su camino de santificación personal y su vocación específica de misión en el mundo en el que viven, cuidando particularmente de que sea llevada a cabo con verdadero sentido eclesial.

Se cuidará especialmente:

1º.- La Ayuda material y espiritual entre los miembros de la Asociación.

2º.- Cuidar y hacer realidad entre los asociados y como ejemplo de vida y testimonio cristiano en el mundo , la vida fraternal y comunitaria a través del Centro Base y los centros asociados.

III.- DE LA VIDA ESPIRITUAL Y LA ACTIVIDAD de los asociados.

Art. 2.- Con el objeto de unirse profundamente a Cristo, y convertir esa unión en cimiento del apostolado, los asociados procurarán llevar una intensa vida de piedad que incluirá:

- Meditación de la fe de la Iglesia.

- Oración.

- Estudio espiritual.

- Vida de los sacramentos.

La espiritualidad concretada en el Centro Base estará centrada en la devoción Eucaristíca, como expresión de la unión con Dios y como alimento necesario para la vida personal y la acción apostólica.

El espíritu propio de laS Asociaciones contiene:

1º.- Vivir la pertenencia a Dios en medio del mundo al estilo de Jesús, como enviado del Padre para transformar el mundo.

"Vosotros sois la luz del mundo. Vosotros sois la sal de la tierra".

"No te pido que los retires del mundo sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo. Santifícalos en la verdad. Tu Palabra es la verdad. Como Tú me has enviado al mundo yo también los he enviado al mundo" (Jn 17,15-18).

2º.- Dejar espacio a la oración y a la contemplación

Los miembros de la Asociación tratan de hacer de la unión con Dios un estilo de vida y dan espacio a la oración y a la contemplación. Con la Palabra de Dios, la Liturgia de las horas, la Adoración y la guía espiritual, se sostienen en el camino con el Señor. Están convencidos que se puede estar en el mundo, si se sabe estar del todo con el Señor.

3º.- Participación en la vida litúrgica de la Iglesia, de los sacramentos en general y especialmente el de la Eucaristía.

4º.- Trabajo apostólico, cooperando con amor a la evangelización del mundo y de cada ser humano en particular. Según los Carisma de cada miembro

Art. 3.- Para poder llevar a cabo los fines de la Asociación y su espiritualidad los asociados deberán:

1º.- Formarse lo más sólidamente posible en la doctrina de la Iglesia. Y en el Carisma propio de la Vida Consagrada en el llamado "Orden de Virgenes".

Para ello el Centro Base dispondrá de una biblioteca, hemeroteca y videoteca, especializada en la Vida Consagrada Y Orden de las Vírgenes

2º.- Orar personal y colectivamente por los fines de la Asociación, y las necesidades de la Iglesia y del mundo.

3º.- Dedicarse al apostolado en su entorno más inmediato (familiar, laboral, amistades, etc.), atendiendo a la virtud de la prudencia, sin buscar en ello satisfacción personal, y cultivando la paciencia y la fortaleza frente a las dificultades.

Art. 4.- Asimismo, los asociados agrupados en los distintos centros, se comprometen a dedicar su oración y su esfuerzo, en comunión con el resto de asociados, para un mejor cumplimiento de sus deberes individuales, familiares y eclesiales según las enseñanzas de la Iglesia Católica, considerando, especialmente, los siguientes principios:

1º. Austeridad de vida; desprendimiento, generosidad y responsabilidad en el uso de los bienes materiales.

2º. Obediencia a la autoridad eclesiástica , y aceptación del Magisterio de la Iglesia.

3º. Castidad cualquiera que haya sido su estado.

Art. 5.- Se pondrá especial cuidado en que toda actividad de la Asociación se lleve a cabo con absoluta fidelidad al Magisterio de la Iglesia en todas las expresiones de éste.

Art. 6.- Podrán constituirse grupos de vida comunitaria, en los llamados centros.

Art. 7.- El Centro Base, como los centros asociados, estarán organizados para poder cumplir los fines de la Asociación y vivir la vida espiritual propuesta.

 

IV. -VIDA COMUNITARIA EN LOS CENTROS DE LA ASOCIACIÓN.

Aspectos generales

Art 8.- Las Asociones están organizadas por Centros. Cada Centro está llamado a ser hogar espiritual, lugar de acogida y fuente de vida. Deben los asociados espontánea y diligentemente cuidar del buen orden, buen nombre y buen ambiente espiritual, intelectual y apostólico de los centros. La vida comunitaria en los centros estará impregnada de los consejos evangélicos.

Art. 9.- En los centros hay que distinguir el aspecto físico, es decir: un lugar donde pueden tener domicilio algunas de las personas asociadas; y el aspecto comunitario, es decir: el grupo mismo de asociados que realizan actividades conjuntas, en las que participan tanto quienes tienen domicilio en la sede como otras personas asociadas que viven con sus familias o en otro género de vivienda apropiado para su vida personal.

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Con la vida comunitaria propuesta, se trata de resolver las distintas situaciones de los asociados:

* Unas referentes a la vivencia religiosa,

* otras al apostolado,

* otras a obras de misericordia,

* otras especificas de las personas solas consagradas que por su opción quedan solas en la vida.

Art. 10.-. De modo ordinario, el centro , es el lugar de oración personal y el lugar también de las Vigilias de los asociados, los Encuentros y cualquier otro acto que sirva para cumplir los fines de la Asociación.

Art. 11. El régimen del centro no implica necesariamente posesión común de bienes. Sin embargo, como realidad de vida cristiana es necesario el espíritu de generosidad y la conciencia solidaria, especialmente en las obras de misericordia y en los gastos que atañen a todos los asociados que estén vinculados al Centro .

12.- Cada Centro Asociado tendrá un nombre, de una Santa Virgen. bajo cuyo patronazgo funcionará el centro. Para elegir el nombre, es importante que tenga tradición en el lugar o que tenga un especial vinculo con los asociados (-as) vinculados a cada centro.

Art. 13.- Cada centro debe tener un espíritu genuinamente eclesial. Para ello los asociados deben colaborar en las obras de evangelización, piedad y apostolado de su parroquia. Lo cual, sin embargo, no obsta para que las personas consagradas ( sacerdotes, vírgenes...), conscientes del carisma propio, evangelicen en otras obras y lugares.

Art. 14.-. Cada centro empieza su existencia como propósito asumido por un grupo de asociados que voluntariamente, y en el contexto de una reunión general expresan su deseo de iniciar un proyecto de centro. Desde esa reunión hasta la inauguración de la sede respectiva puede transcurrir un máximo de un año. Si en ese año no ha sido posible constituir la sede, los asociados han de renunciar a su deseo.

Art. 15.- En las relaciones de los asociados de cada centro debe guardarse de modo celoso la caridad, la prudencia y el espíritu de servicio y solidaridad mutuas.

Organización interna del Centro base

Art 16.- El Centro Base no existe para sí mismo, sino como Sede Central de la Asociación. En el Centro Base, como 1º de los centros de la Asociación, estarán, los archivos, hemeroteca, biblioteca y videoteca, así como toda la estructura básica, común a la Asociación

La estructura y funcionamiento de la vida Comunitaría del Centro se regirá por los fines, espiritualidad y actividades propios de la Asociación.

Art. 17.- En lo que atañe a la vida comunitaria del Centro Base los aspectos prácticos de la vida cotidiana serán decididos por las personas que convivan comunitariamente . Hay que cuidar de reservar algún tiempo en el día para orar juntas las personas que viven en el, y garantizar un tiempo para reunirse y resolver las cuestiones menores o mayores que su estilo de vida conlleva.

Art. 18.- El Centro base no posee, administra, ni enajena bienes temporales- distintos a los de la Asociación, aparte del pequeño fondo para los gastos comunes y que se alimenta de las donaciones de las mismas vírgenes. La pertenencia a la Asociación no supone vínculos, derechos ni obligaciones financieras de ningún género. Así pues, cada una de los asociados conserva la posesión y el uso de sus propios bienes, y cada uno es el único responsable de las acciones económicas, laborales, contractuales o jurídicas de cualquier orden que realice.

Por propia decisión los bienes podrán ser cedidos a la Asociación, para que esta pueda cumplir mejor sus fines.

Art. 19.- La administración del fondo del centro estará a cargo de una de las personas que viven allí. Esta responsabilidad será ejercida de forma rotativa.

Art. 20.- Con respecto a la espiritualidad del Centro Base , debe hacerse en común una parte del Oficio Divino.

En general, se recomienda lectura frecuente de libros escogidos y así mismo la de hojas, cartas, etc. que profundicen en el estado de la Vida consagrada.

En el centro se cuidará de forma especial la oración y vida eucarística. De la que el Vaticano II no duda en afirmar que "la Eucaristía es la fuente y el culmen de toda vida cristiana, porque allí está Jesucristo vivo". Afirma también que, "en la Eucaristía los hombres son invitados y conducidos a ofrecerse a sí mismos, a ofrecer sus trabajos y todas sus cosas en unión con Jesucristo" (LG 11, SC48).

Vivir conscientemente la Eucaristía, donde Cristo resucitado se da totalmente al hombre sin importarle nada más, es la mejor escuela que los miembros de "Sacra Virginitas" podemos tener.

Art. 21.- La vida comunitaria física se establecerá desde la libertad como principio válido, dentro del marco señalado por estos tres aspectos básicos:

a) Seguimiento del carisma individual.

b) Ejercicio de cargos gubernativos por turno.

c) Reglamentación de la vida de piedad.

d) Se evitará cualquier referencia que suponga, superioridad de unos sobre otros. Todas las decisiones se tomarán comunitariamente, después de meditadas desde la oración .

En las relaciones personales se utilizará el término propio de la vida cristiana hermano/na. Se buscará siempre vivir en fraternidad, tanto internamente como imagen externa.

Art. 22.- De la clase de miembros del Centro Base:

1.- Pudiendo ser miembros de la Asociación, cualquier persona, que respete y apoye la vida consagrada, la Asociación estará especialmente referida a aquellas personas consagradas, que no estén vinculadas a una orden religiosa o Instituto Secular, y que quieran vivir lo especifico de la vida consagrada. No quedan excluidas, quienes, estando ya vinculadas a una Orden religiosa o Instituto Secular, puedan hacer compatible, esta pertenencia a ser miembros de la $Sacra Virginitas".

2.- Los miembros asociados que viven habitualmente en el Centro Base, serán personas consagradas, vinculadas al Orden de Vírgenes..

3.- Quienes - siendo miembros de la Asociación, no vivan en el Centro Base, pero acudan asiduamente al Centro, a actividades puntuales y que respondan a los fines generales de la Asociación.

Art. 23.- Para una concreción más explícita, de los distintos tipos de miembros de vida consagrada, la Asociación se atiene a lo expuesto en la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL
VITA CONSECRATA
de SS. Juan Pablo II, de 25 de marzo de 1996.

Art. 24.- La comunicación entre el Centro base y los centros asociados será fluida y habitual, utilizando cualquiera de los medios que hoy existen (comunicación oral, directa, telefónica, correo electrónico...).

 

Disposiciones complementarias:

1.- Todo lo expuesto anteriormente, sirve para todos los miembros de la Asociación y para todos los centros.

2.-Los estatutos del Centro Base están elaborados para dar cumplimiento a los Articulos de los Estatutos de nuestras , que dicen: "... actividades: Elaborar los Estatutos internos del Centro Base y de los Centros Asociados, desde los cuales nuestras Asociones podrán realizará sus actividades y dará cumplimiento a sus fines"

3.- Todo lo dicho sobre el Centro Base, puede servir para la estructura y funcionamiento de los centros asociados - previa comunicación y acuerdo fraternal con la Junta Rectora de la Asociación- y los miembros de cada centro Asociado.